Catedra Libre De Derechos Humanos

UCV

“Para que prospere un régimen totalitario, lo primero que haremos será matar a todos los abogados”

Posted by Ana Blanco-Uribe en octubre 11, 2011

Esa frase escrita por William Shakespeare es muy cierta, debido a que un abogado debe ser una persona crítica, justa, que no debe permitir que todo el poder recaiga sobre una sola persona que no es imparcial en sus decisiones. Una sola persona al ser subjetiva no es capaz de tomar las mejores decisiones para un Estado, debido a que solo buscará el bien para su grupo.

Un Estado totalitario carece de derechos, de libertades, de juicios justos, de diferentes opiniones, ni libertades. Entonces cómo un abogado puede considerarse totalitarista, si este es un defensor de derechos y la libertad. Además un abogado debe siempre confiar en el derecho y en un régimen totalitario no existen ni derechos, ni libertades. Al no haber ni derechos ni libertades el abogado queda como un artista sin su arte, por eso para permitir el régimen hay que matar a los abogados.

¿Qué es un abogado sin derechos o sin libertades? Simplemente no es nada, no tiene nada que defender, ni nada por lo que luchar. Un abogado sumiso a un régimen totalitario no se puede considerar un abogado, porque el régimen suprime aquello por lo que lucha; los derechos, la libertad, la justicia…

La libertad es el derecho que tiene toda persona para actuar libremente, siempre y cuando este acto no infrinja los límites. El límite de mi libertad esta donde empieza la libertad del otro. En un régimen totalitario no tienes libertad, debido a que todas tus acciones son impuestas por el único órgano, y te obliga a perder tu individualidad y actuar como ovejas siguiendo a un pastor. Y eso no puede hacerlo un abogado, los abogados deben pensar por sí mismos, reflexionar, y velar por los derechos de las personas.

En conclusión, no puede existir un abogado que apoye a un régimen totalitario, que prive a la comunidad de sus derechos. Porque no habríamos llegado a lo que somos si los abogados y los filósofos se hubiesen quedado callados, y no hubiesen defendido los derechos y libertades de los individuos, estuviesen o no de acuerdo con la opinión del individuo, este tiene derecho a expresarlo, y al tener derecho el abogado tiene la obligación de defenderlo. Cierro con una última frase dicha por Voltaire: “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a decirlo”.

Ana Blanco-Uribe

Estudiante de 1er Año de Derecho UCV

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