Catedra Libre De Derechos Humanos

UCV

Los privados de Derechos Humanos.

Posted by carlitosmota en marzo 20, 2012

Debo comenzar admitiendo que estar en el evento “Derechos Humanos de los privados de libertad” organizado por el Centro Para la Paz y los Derechos Humanos de la Universidad Central de Venezuela  fue mi primer contacto con la realidad del sistema penitenciario de nuestro país. Un choque con la realidad más bizarra y lamentable testimonio de la reiterada violación de los Derechos Humanos en Venezuela.

Siempre hemos visto la mayoría de los ciudadanos venezolanos el problema de las cárceles como algo muy ajeno, hasta el momento que nos toca de cerca. Nuestra Constitución  en el artículo 272 consagra:

“El Estado garantizará un sistema penitenciario que asegure la rehabilitación del interno o interna y el respeto a sus derechos humanos. Para ello, los establecimientos penitenciarios contarán con espacios para el trabajo, el estudio, el deporte y la recreación, funcionarán bajo la dirección de penitenciaristas profesionales con credenciales académicas universitarias, y se regirán por una administración descentralizada, a cargo de los gobiernos estadales o municipales, pudiendo ser sometidos a modalidades de privatización. En general, se preferirá en ellos el régimen abierto y el carácter de colonias agrícolas penitenciarias. En todo caso las fórmulas de cumplimiento de penas no privativas de la libertad se aplicarán con preferencia a las medidas de naturaleza reclusoria. El Estado creará las instituciones indispensables para la asistencia pospenitenciaria que posibilite la reinserción social del exinterno o exinterna y propiciará la creación de un ente penitenciario con carácter autónomo y con personal exclusivamente técnico.” (Resaltado propio)

Quiero hacer especial referencia a las tres palabras resaltadas en el citado artículo.

Que debemos entender por rehabilitación? Que políticas han de aplicarse para lograr la efectiva rehabilitación del interno? Una compleja estructura burocrática y mafiosa opera dentro y fuera de los centros de reclusión venezolanos donde se movilizan grandes cantidades de dinero, drogas y armas que indudablemente operan de manera negativa en el proceso la rehabilitación de los privados de libertad, si es que existe tal proceso. La realidad es que nadie se rehabilita dentro de estas cárceles. La sobrepoblación penitenciaria provoca hacinamiento La capacidad de los locales es de 13,500 personas y la población reclusa esta alrededor de 45.000.

La deseada rehabilitación tiene como fin la reinserción social. Nuestro obsoleto y primitivo sistema penitenciario solo empeora la salud física y mental de los reclusos, además de colocarle una impronta que los execra de cualquier posibilidad de conseguir trabajo y mejorar su nivel de vida al salir en libertad. Un ejemplo es los altos niveles de reincidencia criminal de los ex reclusos. En contraste, en República Dominicana existen dos sistemas penitenciarios, uno muy parecido al nuestro y el otro adaptado a los nuevos estándares. Los resultados arrojados, en el primer caso es que la reincidencia criminal esta alrededor del 45%, mientras que en el otro es de tan solo 2%. Es posible un cambio.

El punto más crítico de la realidad carcelaria es la permanente violación de los Derechos Humanos de los privados de libertad. La mayoría de las normas penales prevén solo la privación de libertad para quien delinque, y en ningún caso colocar al penado en situaciones inhumanas que vallan en contra de su integridad física e intelectual. Pero en el sistema penitenciario vigente la condena a prisión conlleva un sinfín de penurias que para la mayoría de los conciudadanos es posible siquiera imaginar, más allá de las crónicas periodísticas.

Urge un desmantelamiento del sistema penitenciario vigente como respuesta necesaria para la forma más vil de sometimiento a trato inhumano a la que puede ser sometido un ser humano, al que me atrevo a comparar con los campos de concentración del régimen nazi. No puedo dejar de hacer referencia a aquellos que caen en ese infierno sin recibir condena y que en muchos casos resultan ser inocentes de los delitos que se le imputan.

Falta voluntad política, pero aun hay esperanzas. Un grupo de activistas de Derechos Humanos siguen en su lucha por que esta infame situación que indudablemente incide en la inseguridad como fenómeno social sea cambiada. Hay que concientizar a la sociedad sobre esta triste realidad. Hay que trabajar para que se logre la rehabilitación y reinserción, y sobre todo para que se respeten los Derechos Humanos de todos y cada uno de los ciudadanos de nuestro país.

“No se puede juzgar a una nación por la manera que trata a sus ciudadanos más ilustres sino como trata a sus ciudadanos más marginados que son los presos” Nelson Mandela

Carlos J Mota P

Escuela de Derecho- UCV

Twitter: @carlitosmota

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