Catedra Libre De Derechos Humanos

UCV

INFORME JURÍDICO: CONSIDERACIONES EN CONTRA DE UNA LEY PRO-ABORTO PINCELADAS PARA DEFENDER EL DERECHO A LA VIDA DEL NO NACIDO

Posted by clddhh.ucv en mayo 20, 2012

 

(Este informe fue elaborado en el marco de la materia Protección Internacional de los Derechos Humanos, dictada por el Prof. Adalberto Urbina, en la Especialización en Derechos Humanos UCV).

 

Para dar inicio a este informe jurídico, se aludirá el artículo 2  de los Derechos y Libertades, consagrado en el Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales (Roma, 4.XI.1950). En tal sentido, el art. 2 referido al Derecho a la Vida expone que:

“1. El derecho de toda persona a la vida queda protegido por la ley. Nadie podrá ser privado de la vida intencionadamente, salvo en la ejecución de una condena a la pena capital dictada por un tribunal al reo de un delito para el que la ley establece esa pena. 2. La muerte no se considerará como infligida en infracción del presente artículo cuando se produzca como consecuencia de un recurso a la fuerza que sea absolutamente necesario: a) en defensa de una persona contra una agresión ilegítima; b) para detener a una persona conforme a derecho o para impedir la evasión de un preso detenido legalmente; c) para reprimir, de acuerdo con la ley, una revuelta o insurrección.”

Como primera premisa a este informe jurídico, se hace énfasis al llamado de protección a la vida desde las legislaciones y a la no privación arbitraria de la misma, ahora bien, la privación arbitraria de la vida no es más que la muerte sin un juicio justo. En tal sentido,  la pena de muerte debe estar plenamente establecida en la legislación interna, por ello, no puede haber pena si no hay una ley, invocando el mismo instrumento jurídico internacional: “1. Nadie podrá ser condenado por una acción o una omisión que, en el momento en que fue cometida, no constituía una infracción según el derecho nacional o internacional. Asimismo, no podrá ser impuesta una pena más grave que la aplicable al momento en que la infracción fue cometida.” (Art. 7) Este artículo habla de la necesidad de un principio de legalidad de la pena, el cual se sustenta con la definición anterior del delito y la pena correspondiente.

Partiendo de estas primeras ideas, ¿qué es el aborto si no, la muerte arbitraria y sin juicio del más inocente?  En primer lugar en Venezuela no está establecida la pena capital, y este Estado ha suscrito la Convención Americana de Derechos Humanos, que también establece en su artículo 1 el Derecho a la vida de toda persona, en general desde su concepción, y que la pena de muerte en aquellos países que no la hayan abolido al momento de suscribir la Convención debe ser impuesta por los delitos más graves, en cumplimiento de una sentencia ejecutoria de un tribunal competente y no podrá restablecerse la pena de muerte o promoverse en los Estados, que al momento de suscribir la Convención, no la tuviesen contemplada o la hubiesen abolido.

Ahora bien, es necesario preguntarse ¿cuál es el delito que ha cometido el concebido (feto), que autorice a la madre a su aborto o ejecución y coloque a ésta como máximo juez, por encima de cualquier tribunal u ordenamiento jurídico?  Esta pregunta será derribada si lógicamente se parte de la afirmación de que el feto no es persona, por lo cual en este punto se entrará en la discusión de cuándo se es persona. Partiendo de esta premisa se debe afirmar desde un punto de vista fisiológico que la persona es un ser o individuo de la especie humana; como un hombre o mujer dotado/a de un conjunto de características físicas únicas que le permite diferenciarse de los demás. Tomando en cuenta esta afirmación, en primer lugar debe decirse que el concepto de persona es sólo atribuible a la especie humana, o bien al ser humano; jamás se podrá decir que un perro, caballo, brócoli, es persona o tendrá la potencialidad de llegar a serlo, sólo quien desde el principio tenga las atribuciones para que en acto tenga la potencia de ser persona lo será, en este caso, el único con esta potencialidad es el ser humano. La afirmación anterior nos lleva a las siguientes interrogantes, ¿cómo y cuando surge el ser humano como ser? Y ¿cuándo el ser humano  adquiere estas características únicas que le permitirán diferenciarse de los demás?  Partiendo de un enfoque psicológico, persona designa a un individuo concreto, y abarca tanto sus aspectos físicos como psíquicos para definir su carácter singular y único, el ser humano es persona porque posee características físicas y psíquicas que describen su singularidad, estas características son dadas por la identidad genética, por ello también se toma este enfoque, esta identidad genética es recibida en el preciso momento de la unión del espermatozoide con el óvulo, aún antes de la implantación.  La vida del ser humano comienza con la fecundación del óvulo.

Tomando en cuenta las concepciones anteriores, la defensa del derecho a la vida, parte de la necesidad de la perpetuación de la especie humana, es a través de la herencia genética mediante la cual las especies biológicas se perpetúan en el tiempo, además es de especial interés tomar en cuenta la Declaración Universal sobre el Genoma Humano, del comité de Bioética Internacional de la UNESCO, en donde se establece que el genoma humano es un patrimonio común de la humanidad, ello reconoce que la especie humana es un bien jurídico a proteger.

El cigoto, como expresión de la perpetuación biológica de la especie humana, es una integridad físico-biológica, la integridad física es una cualidad que está contemplada dentro de la concepción jurídica de persona, y se establece en la Convención Americana en su artículo 5;  si se le da a la madre el derecho de abortar, se le da el derecho de violentar la integridad física del feto, que tiene en sí unas características propias e individuantes, dada por sus cualidades genéticas únicas. Como se dijo anteriormente, la vida del ser humano comienza con la concepción, (fecundación del óvulo), y en la Convención se reconoce el respeto a la dignidad inherente al ser humano que debe ser reconocida a toda persona, no se habla de la dignidad de la persona, sino de la dignidad del ser humano.

¿Cómo se entiende entonces el respeto a la dignidad del ser humano si no se reconocerse el derecho a la vida al ser humano sino a la persona?, para que haya una persona debe haber un ser humano, si el ser humano es digno y jurídicamente debe reconocérsele esa dignidad, el feto como ser humano es digno, y debe ser tratado con el respeto que se le prodiga legalmente a toda persona. En tal sentido, al igual que a toda persona, el feto no debe ser sometido a tortura, tratos crueles e inhumanos y degradantes, ¿cómo puede entenderse el aborto, si no como una tortura y un trato cruel e inhumano? Existen evidencias de niños nacidos luego de haber sido víctimas de intentos de abortos que traen la consecuencia de esos tratos crueles dentro del vientre materno, como discapacidades, parálisis cerebral, incapacidad de movilidad de las extremidades inferiores, entre otras.

Como conclusión de la primera parte de la argumentación se parte del siguiente silogismo: Premisa mayor: Todo ser humano es persona; Premisa menor: Todo feto es un ser humano; Conclusión: si el feto es ser humano, el feto es persona.

Si el feto es persona, el aborto es análogo a la pena de muerte, la cual es de imposible aplicación partiendo del principio de legalidad y retroactividad. Además, si existe el más inocente de los inocentes éste es el no nacido ¿qué delito puede haber cometido un feto para ser objeto de imposición de la pena más grave?

La Convención Americana protege a toda persona contra las injerencias y ataques que abusen de su vida privada, el ambiente más íntimo y privado de desarrollo del ser humano y por ende de la persona es el vientre materno, su primer hogar, su primer espacio de protección, el feto tiene el derecho al reconocimiento de su dignidad y por lo tanto no puede ser objeto de injerencias arbitrarias y abusivas de su vida privada, de ese primer ciclo de su vida, su primer ambiente vital o bien, lo que se denomina como ambioma.

Tomando en cuenta este elemento, el espacio vital del feto sólo es posible dentro de otro espacio vital, el de la madre. Cuando la mujer está embarazada, conforma una unidad físico, biológico y psíquica, por lo cual, destruir esa unión, es violentar también el propio derecho de la madre a su integridad física, es decir, para violentar la integridad física del feto, es necesario que la madre violente su propia integridad física, pero en el caso de ella, también su integridad moral y psíquica;  está demostrado que en la mayoría de los casos, el impacto psíquico causado por las prácticas del aborto, terminan deviniendo en situaciones de salud emocional irremediables para la mujer y a sentimientos de culpa dados por luchas internas con las concepciones morales, y una de las más importantes, es aquella en donde la vida es uno de los bienes más sagrados;  se une a esta premisa el hecho de que en el derecho internacional, el derecho a la vida es una norma de Ius cogens. Estas situaciones de culpabilidad y de desestabilización emocional, en algunos casos hasta la incapacidad de volver a concebir, ocurre igualmente cuando la concepción fue dada por medios violentos, es decir, el sentimiento de culpa de la madre por practicarse el aborto por el hecho de haber sido violada, no la exime de sufrir estas situaciones de deterioro emocional, el cual es agravado por la situación violenta experimentada.

En la Declaración Universal de Bioética y Derechos Humanos, entre los derechos que se reconocen está el de la autonomía y responsabilidad individual, en tal sentido la autonomía de la madre es sólo sobre su cuerpo, no sobre el cuerpo de otro, y el feto es otro y ella no puede disponer de su unidad físico-biológico-genética, especialmente porque para el feto, como ser humano, está reconocido el derecho al respeto de la igualdad fundamental de todos los seres humanos en igualdad y derechos, también establecido en la Declaración antes mencionada.

Partiendo de que se ha asumido al feto como persona, este también tiene derecho la igualdad ante la ley, disposición establecida en el artículo 24 de la Convención Americana, en donde se declara que todas las personas son iguales ante la ley, en consecuencia tienen derecho sin discriminación alguna. Si una ley de aborto se aprueba como resultado del descubrimiento de condiciones genéticas que llevan a discapacidades asociadas como el Síndrome de Down entre otras, se está discriminando. En la Declaración Universal de Bioética, se reconoce en su artículo 6, que nadie podrá ser objeto de discriminaciones fundadas en sus características genéticas. Una ley pro-aborto que arguya esta premisa, sería una ley pro discriminación por cuestiones fundadas en la genética.

No puede darse una ley que arbitrariamente habilite a la madre para abortar. La única forma de aceptar la violación de la integridad física de la madre y del feto en el acto del aborto, con las graves consecuencias que ello traería, es en casos de índole mayor, en donde prime el derecho a la vida de la madre, conociendo y manejando de antemano, la necesidad de un acompañamiento para la superación de los traumas ocasionados por la pérdida involuntaria de la vida concebida.

Presentado por: Lic. En Educación Clargina Monsalve.

Encargada de Investigación.

Cátedra Libre y Voluntariado en Derechos Humanos UCV

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