Catedra Libre De Derechos Humanos

UCV

“Derechos Humanos, Insulza, Brasil y ALBA”

Posted by clddhh.ucv en junio 20, 2012

¿Por qué se ha desatado una verdadera campaña en contra de la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos y su Relatoría para la Libertad de
Expresión? Muy sencillo: porque ha tocado intereses importantes de
gobiernos con claras tendencias autocráticas o lo suficientemente poderosos
como para creer que tienen el peso para no rendir cuentas.

JOSÉ MIGUEL VIVANCO | EL UNIVERSAL

Lo más valioso que hemos logrado construir colectivamente en este
hemisferio para defender y expandir los derechos humanos y las libertades
públicas corre serio peligro. Se trata de la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos –para muchos observadores imparciales– una de las pocas
instituciones con credibilidad y que funciona en la OEA.

La Comisión y su Relatoría Especial para la Libertad Expresión (mecanismo
que más irrita a algunos) son directamente responsables de los más
importantes progresos alcanzados en ámbitos tan diversos como la
despenalización de calumnias e injurias y derogación del desacato, la
anulación de leyes de amnistía, reformas al fuero militar, acceso a
información de interés público y derogación de normas discriminatorias.

Pues bien, si este órgano ha sido tan exitoso, ¿por qué se ha desatado una
verdadera campaña en su contra? Muy sencillo: porque ha tocado intereses
importantes de gobiernos con claras tendencias autocráticas o lo
suficientemente poderosos como para creer que tienen el peso para no rendir
cuentas de sus políticas o prácticas a un órgano de supervisión regional.

Lamentablemente, el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, en
lugar de ejercer liderazgo para proteger a esta importante institución, en
la práctica, se ha sumado a esfuerzos que la debilitan.

Si la OEA, reunida en Bolivia en los próximos días, aprueba el informe
elaborado por el Secretario, se reducirá la independencia de la Comisión,
al otorgarle a la Asamblea General poderes para redefinir lo que la
Comisión y sus relatorías puedan o no hacer. Insulza propone reformar el
estatuto de la Comisión en áreas clave para la protección como son las
intervenciones urgentes de la Comisión, la tramitación de casos y algo que
incomoda a quienes más violan los derechos humanos, como son los informes
de países.

Por ejemplo, en este último punto, el Secretario General propone que los
mismos estados monitoreados por la Comisión sean quienes definan los
términos de esa supervisión con la posibilidad, además, de dilatar hasta
por un año la publicación de estos informes; condenándolos a la
irrelevancia.
Lo cierto es que estos ataques no son nuevos. Desde 1993 se vienen
registrando esfuerzos para desacreditar o recortar las facultades de la
Comisión. Gobiernos de distinto tinte ideológico, pero con nostalgia por la
soberanía y el principio de no injerencia, descubrieron la fórmula
perfecta: grupos de trabajo que eufemísticamente se les llama en la OEA de
“fortalecimiento del sistema de derechos humanos”, cuando lo que realmente
buscan es su debilitamiento y, si pudieran, hasta su sustitución.

En estas instancias conviven gobiernos que abiertamente intentan limitar
las principales atribuciones de la Comisión y su Relatoría de Libertad de
Expresión y gobiernos que la defienden desactivando las iniciativas más
dañinas, lo cual sumado al apoyo de la sociedad civil, ha permitido a la
Comisión sortear con relativo éxito estos procesos inquisitoriales.

Ha costado un gran esfuerzo mantener esta discusión dentro de ciertos
causes, bajo el supuesto que se trata de elaborar recomendaciones no
vinculantes. Durante más de 30 años no se ha tocado el estatuto, primero,
porque no se justifica y segundo, porque no hay condiciones políticas con
gobiernos que son declarados enemigos de la Comisión.

No es sorpresa para nadie que los gobiernos del ALBA estarán muy
complacidos de participar en un proceso de reforma de la Comisión y su
Relatoría. Lo que sí puede sorprender a muchos es que Brasil también apoye
esta estrategia. Es decepcionante que un país que aspira a asumir
responsabilidades globales, incluso en derechos humanos, y que jura
adhesión al multilateralismo, siga boicoteando a la Comisión después que
ésta tuviera la osadía de solicitarle información sobre el impacto de un
proyecto hidroeléctrico para comunidades indígenas del Amazonas.

El Secretario General justifica este nuevo camino sosteniendo que generará
más seguridad jurídica y mejor protección. A juzgar por el record de
algunos gobiernos con sus propios ciudadanos –especialmente aquellos que
buscan perpetuarse en el poder– me temo que el Secretario está equivocado.

El autor es Director de Human Rights Watch

http://www.atravesdevenezuela.blogspot.com/2012/06/derechos-humanos-insulza-brasil-y-alba.html#more

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